Una película de siempre

Rincon de cine (4)

LAS ZAPATILLAS ROJAS
(Michael Powell, Emeric Pressburger) 1948

Película británica de 1948 sobre ballet, escrita, dirigida y producida por The Archers, equipo formado por Michael Powell y Emeric Pressburger. Se utiliza el recurso del relato dentro del relato y trata la historia de una joven bailarina que se suma a una compañía consolidada y se convierte rápidamente en la primera bailarina en un nuevo ballet llamado “Las zapatillas rojas”. El relato refleja  los sacrificios realizados por la conquista del éxito profesional, pues ella es obligada por su empresario a  abandonar un romance a favor de su carrera, una decisión que traerá sus consecuencias.

Aunque está lejanamente basada en el cuento de Andersen, se ha dicho que la historia fue inspirada por el encuentro en la vida real entre Serguéi Diáguilev y la bailarina británica Diana Gould. Diághilev le pidió que se uniera a su compañía, pero él murió antes de que ella pudiera hacerlo. Más tarde Diana Gould se convertiría en la segunda esposa del célebre violinista y director de orquesta Yehudi Menuhin.

Los protagonistas de la película eran nombres reconocidos del mundo del ballet. En esa lejana época  pocos eran los musicales que se habían atrevido a explorar las  extraordinarias y complejas posibilidades expresivas de la danza a favor de la narrativa fílmica; además, la bellísima fotografía subraya el dominio técnico de los  directores y agrega un elemento de enormes posibilidades expresivas  Cineastas como Martin Scorsese han incluido Las zapatillas rojas entre sus películas favoritas.

EL PROFESOR DE MÚSICA
(Gerard Corbiau) 1988 

Puede considerarse como una obra mayor del cine europeo, sorprende por la riqueza de matices con que está narrada y que supone un homenaje a la belleza que la música puede alcanzar. La acción transcurre a principios de siglo XX y narra los últimos años de un prestigioso cantante de ópera, Joachim Dallayrac. Debido a una afección cardiaca ha perdido irremisiblemente la voz y decide, en su retiro, poner su ciencia en educar la voz de dos prometedores alumnos: Sophie, una joven soprano ansiosa de afecto; y Jean Philippe, un ladrón descarado y ratero al que saca literalmente del arroyo para convertirlo en tenor. El duro aprendizaje de los dos jóvenes y el drama interior del maestro, cuyo amor se divide entre su pianista, la distante Estelle, y Sophie, ocupan la parte central del film. A medida que los alumnos van consolidando sus cualidades, un nuevo elemento enriquece la acción. La meta del profesor es que ellos, como si fueran el mismo maestro, ganen el concurso organizado por su antiguo rival: el frívolo y amanerado príncipe Scotti. Cuando sus alumnos están triunfando, el profesor, muere súbitamente.

Cada personaje, cada sentimiento, cada situación aparece identificada musicalmente: la sufriente personalidad de Dallayrac se define a través de la música de Mahller. Bellini y Verdi ilustran el mundo vanidoso y equívoco del príncipe Scotti. La definitiva liberación interior la expresan magistralmente Sophie y Jean a través de del maravilloso dúo de La Traviata con el que culminan su actuación en el concurso. Mozart, Schubert, Schumann, Offenbach, así como el bellísimo esteticismo de la fotografía, de la puesta en escena y de la ambientación contribuyen a realzar el romanticismo que late en toda la historia, consiguiendo unos deslumbrantes cuadros de la vida aristocrática de La belle epoque.

SHINE, EL RESPLANDOR DE UN GENIO
(Scott Hicks, 1996)

“Shine” – 1996

Se trata de la biografía novelada del pianista David Helgott. Él mismo interpreta a Rimsky Korsakoff, a Listz, a Chopin, a Rachmaninof. Estamos ante una joya musical tanto para melómanos como para humildes aficionados. Vamos conociendo la biografía de David, de origen judío, nacido en Australia y prodigiosamente dotado para el piano. A lo largo de su infancia y primera juventud es presionado hasta la tortura por su autoritario padre, que ha captado la cualidad de su hijo y al que trata con la dureza que él ha heredado de los campos de concentración. El padre, desea una familia unida, entendiendo como tal el modelo que se ha fabricado. Esta actitud provoca en el hijo un quebranto psicótico a causa del cual pasó algunos años en centros especiales. David tiene la oportunidad de estudiar alejado de su tierra, logra hacerlo, y tras un clamoroso triunfo, sufre un serio quebranto en su salud mental, también motivada por las presiones profesionales. Regresa a su país y conoce a una mujer que lo acepta como es -raro, inseguro, excéntrico e ingenuo-, se casan, se va estabilizando y resurge públicamente su genialidad musical. Shine fue aclamada por la crítica de todo el mundo y con innumerables premios, incluido el premio Óscar al mejor actor.

CADENA PERPETUA
(Frank Darabont, 1994)

“Cadena perpetua” – 1994

La vida de Andy Dufresne, un joven Y prestigioso banquero, cambia drásticamente cuando, acusado del asesinato de su mujer, es condenado a cadena perpetua. Con el paso de los años conseguirá ganarse el respeto de sus compañeros presidiarios, especialmente de Red, un veterano de color, con un gran corazón y una sagacidad a prueba de bomba, por ello, lo denominamos “jefe de mafia de y sobornos” entre los presos.

El eje vertebrador la película es una espléndida historia de amistad entre Andy y Red. También la consideración de que la cárcel, lugar angosto y desabrido, hace discurrir a estas personas para saber adaptarse a unas cosas y superar la mayoría de las terribles circunstancias. En esa prisión, no hay mas mundo, ni mas vida ¡nada que tenga un mínimo de atractivo humano y humanizador! A excepción de los tejemanejes –un cigarrillo, un cartel… que consigue Red- . Está difundida la expresión: “si necesitas algo, recurre a Red”. Y Andy, excesivamente callado y expectante, poco a poco, se convertirá en la admiración de los que le rodean e, incluso, será requerido por el alcaide y los guardias para solucionar asuntos económicos, de orden, etc. Destaca por su inteligencia, su sonrisa, su capacidad de solidaridad. Porque Andy es culto, refinado, respetuoso, bueno… y, se verá que, injustamente, se enfrenta con la realidad perversa en un mundo de intereses. Entonces es capaz, al menos es lo que aparenta de dejar sus principios y decide entrar en el juego que, indirectamente, le propone el alcaide. Bien claro se lo dice a Red: “he empezado a ser un delincuente dentro de la cárcel”,

Las imágenes, el ritmo, el argumento… mantienen siempre el interés de espectador. Pero lo más importante de esta película, lo que hace de ella una verdadera joya es la sensación de estar viendo una evolución de una persona que se toma su tiempo, que apuesta por una manera reflexiva de solucionar su vida y la de los amigos, principalmente Red, que ha logrado en ese ambiente hostil. El film se beneficia de los diálogos, de divertidos juegos de puesta en escena y, gracias a la habilidad de ir jalonando el metraje con personajes y temas secundarios, consigue mantener una inusitada atención hasta el final.

¡No os la perdáis!

ENRIQUE V
(Kenneth Branagh, Gran Bretaña, 1989)

Enrique VEnrique V es una de las obras de Shakespeare más brillante y popular. Fue llevada al cine en el año 1944 por Laurence Oliver. La versión a la que aquí no referimos, tal como se anuncia, corresponde a la película dirigida por Branagh, en la que el director es también el actor principal.

No ha hecho el director una adaptación global de la obra, sino que se centra en la figura del rey inglés omnipresente, incluso cuando no está presente; por ello se eliminan diversos episodios, y se resaltan escenas en las que el rey es el protagonista o un referente de las mismas.

Así, su entrada en la sala del trono es tan solemne que incluso resulta algo tenebrosa. A lo largo de la película la cámara mantiene esta relación singular con el protagonista. Estamos ante un joven rey, que no es más que un muñeco en manos de unos cuantos eclesiásticos, que le han convencido que invada Francia, así ocurre, y la guerra culmina en la sangrienta batalla de Agincourt, quizás una de las escenas más logradas del metraje.

Para Branagh el rey es una persona que va madurando como hombre y como soberano a golpes quizás de crueldad. Sus decisiones le van separando de los lazos afectivos que le vinculan con un pasado, al que desea renunciar atraído por su sed de poder, y también se muestra su evolución, pues Enrique ve cómo debe luchar contra la moral cada vez más hundida de sus tropas y, sobre todo, debe luchar para resolver sus propias dudas.

UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD
(Fred Zinneman, UK 1966)

“Un hombre para la eternindad” – 1966

Fred Zinneman llevó a la gran pantalla los últimos días de Sir Thomas Morus basándose en la pieza teatral A Man For All Sesons de Robert Bolt. Fue la mejor película del año 1966, premiada con seis Oscar.

La película retrata la corte británica de la mitad del siglo XVI, el factor económico desde el trono, la angustiosa envidia desde Cromwell; causas y condiciones de la escisión de la Iglesia Católica de ese reino y nacimiento del anglicanismo. Aparece la realidad y las consecuencias de temas decisivos como el soborno, la autoestima, la fidelidad a uno mismo, la traición, la mentira, la corrupción del poder totalitario, la defensa de la verdad, la intromisión de las leyes en la intimidad del ser humano, la libertad, la renuncia libre de los honores por algo más valioso, la objeción de conciencia, del derecho al silencio.

De esa red de contrastes destaca un auténtico canto al honor, a la gallardía y a la coherencia encarnado en el personaje de Sir Thomas Moro, que Paul Scofield refleja a la perfección; son excelentes los actores secundarios, sobre todo Robert Shaw como Enrique VIII.

Junto con la ambientación histórica, la fotografía y el vestuario son elogiables.

Hay una sobriedad narrativa y visual que despejan de lo secundario y muestran al protagonista tal como fue: destacado personaje, hombre muy próximo al corazón, a la sensibilidad y al intelecto de un monarca a cuya formación había contribuido decisivamente.

Este gran humanista, tolerante, defensor de la libertad de todos, y también de la suya propia pronunciará: “Yo concedería al diablo el beneficio de la ley, por mi propia seguridad”. Y se dicen otras expresiones acertadas y llenas de fina ironía:” ¡Es la justicia quien le amenaza!… pues entonces, no estoy amenazado”. “No tengo una ventana para asomarme a la conciencia del hombre. No puedo condenar a nadie”. Con el paso de los años, quizás haya perdido ritmo, la cadencia, pero aún así, vale la pena recordarla, verla de nuevo o, incluso, descubrirla.

El Papa Juan Pablo II nombró a Santo Tomás Moro patrono de los Gobernantes y Políticos.

MATAR A UN RUISEÑOR
(Robert Mulligan, USA 1962)

“Matar a un ruiseñor” – 1962

Es una historia narrada en flash back sobre la dignidad humana y la inocencia protagonizada por un abogado viudo -Atticus Finch- y sus hijos -Scout y Jem- en el sur de los Estados Unidos en la década de los 30.

En la época de la gran depresión una mujer blanca acusa a un hombre negro de haberla violado. Aunque no existen pruebas ni indicios de culpabilidad en el acusado, el hecho de ser negro es más que suficiente para que el veredicto le sea desfavorable y ningún abogado quiera defenderlo…, todos menos Atticus Finch, el hombre más honorable de la ciudad. El hecho de hacerse cargo de la defensa del acusado le causa innumerables problemas con amigos y vecinos. Este acontecimiento trastoca el ambiente pacífico de la pequeña comunidad. Se trata de un retrato duro, sin concesiones, de la pobreza, la ignorancia, la ruindad, el desamparo; en definitiva, de la pérdida de la inocencia. Pero, maravillosamente, en el trascurso de la historia se refleja como Scout y Jem descubren la honradez y buen hacer, colmando su admiración por él.

Toda la película está bañada por una sensación de honrado fracaso, cuyo mensaje final es el que transmite Atticus a su hija: que los asesinos de la inocencia, los que matan los ruiseñores, son también dignos de lástima. Atticus era tan real como el sueño idealista que puebla esta historia sencilla y conmovedora de padres e hijos en veranos pobres y emotivos[1].

La actuación de Gregory Peck es, sencillamente, magistral. Hace, entrañable la película, dentro de su dureza. Recibió tres Oscar –mejor actor, mejor guión adaptado y dirección artística- y numerosas nominaciones.


[1] ARMADA, I. ABC, 25-VIII-01, PÁG.21

LAS UVAS DE LA IRA
(John Ford, USA, 1940)

“Las uvas de la ira” – 1940

Cotidiana, lírica y comprometida, una película inolvidable y necesaria.

Esta obra maestra del cine, en la que Ford adapta la novela de  Jon Steinbeck, obtuvo siete nominaciones al Oscar, consiguiendo dos de ellos.

Asistimos al más impresionante retrato de la depresión que asoló los Estados Unidos en los años treinta. El protagonista es el joven  Tom Joad  que,  tras salir de la cárcel,  donde cumplía condena por matar en una pelea de baile,  está ilusionado con el regreso a su hogar. Los Joad, son un clan constituido por los abuelos, los padres, tres hijos, dos hijas, un yerno y un tío viudo. Viven en una pequeña parcela de lona y cartón, que forma parte de los campamentos de emigrantes, y de donde serán expulsados, como otras muchas familias, por sustituir la labor de las personas por la de los tractores.

Para  escapar  del hambre y  de la pobreza, y tratando de encontrar una oportunidad, caminan hacia California, que  erróneamente creían que era el paraíso, la tierra prometida; es un larguísimo y duro viaje lleno de penalidades. El título, “Las uvas de la ira”, está escrito en el Apocalipsis, “Y Dios se acordó de la Gran Babilonia para darle la copa del vino del furor”, y en el Himno de la Batalla de la República de la Guerra de Secesión, “Mis ojos han visto la llegada del Señor, que pisoteará las uvas de la ira”.

En la secuencia  previa la marcha de Tom Joad, éste habla con su madre. No hay gestos. El rostro inquieto y embrujado está encerrado en un plano corto y fijo. Ma Joad escucha emocionada. Es la última vez que va a estar con su hijo. Los ojos de Tom no se apartan de los de su madre que le acaba de preguntar por el camino que va a seguir: “Estaré aquí, en la oscuridad, estaré en todas partes. Adonde mires; donde haya una lucha, para que la gente hambrienta pueda comer, allí estaré. Donde haya un policía golpeando a un muchacho, allí estaré. Estaré en el modo en que los niños ríen cuando tienen hambre y saben que la cena está lista, y cuando la gente come lo que ha cultivado y vive en las casas que ha construido; allí también estaré…”

Nadie fue capaz de llenar una pantalla con tanta verdad y con tanta emoción.

FAHRENHEIT 451
(François Truffaut, Reino Unido, 1966)
Fahrenheit 451 - 1966

Fahrenheit 451 – 1966

Esta película está basada en la novela homónima Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, estos grados del título equivalen a 233 °C, temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. La película presenta la situación de una ciudad en la que los bomberos, “por la evolución social y cultural”, ya no se dedican a apagar fuegos, sino a provocarlos; consiguen incendios con precisión técnica y con rapidez, pues lo que tienen que lograr es quemar libros, todos los que encuentren, que son muchos, gracias también a la existencia de delatores y de una organizada estructura de los altos dignatarios. En medio de esta curiosa paradoja, el final es feliz; los libros serán destruidos, mas no la cultura; hay un resto de personas que deciden y consiguen aprenderse, cada uno, su libro; se hacen cultura viviente.

En inolvidable una escena en la que los hombres-libro van recitando entre los árboles del bosque la obra que cada uno ha memorizado para transmitirla a los otros; un modo costoso y noble de crear espacios de libertad intelectual, frente a la agobiante opresión de la televisión mural que facilita no pensar por cuenta propia.

La revolución tecnológica, las innovaciones deslumbrantes de nuestra época han convertido la información en un patrimonio universal, pero no olvidemos la enseñanza del poeta T.S. Eliot: ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?”.

Aconsejo, por ello, volver a ver la película y plantearse, cada uno ¿cuáles son las fuentes de mi pensamiento, de mis deseos, de mis actuaciones en temas que están en la calle y con los que me juego mucho? Podríamos medir interiormente hasta que punto mis opiniones son manipuladas; hasta qué punto mi libertad es frágil, arbitraria… Se trata de agudizar y acertar en la propia formación personal.

El visionado de Fahrenheit 451 tiene fuerza y mensaje para proporcionar la suficiente apertura interior, la necesaria paz, para escuchar la voz de la conciencia y para aprender a convivir con los desafíos que nos advienen. Es un no ceder a la crisis moral de la cultura de nuestro tiempo, es estar abiertos a la verdad que libera, es dar espacio a la creatividad; en el caso de nuestra película algunos murieron la causa; otros se transformaron en la obra maestra de Cervantes, de Garcilaso, de Quevedo.

(Para ampliar ver el capítulo 10 del libro “La vida humana a través del cine” de Mª Consuelo y Gloria Mª Tomás y Garrido (EIUNSA; 4ª edición).

 

CANDILEJAS
(Charles Chaplin, USA, 1952)

“Candilejas” fue la última película de Chaplín realizada en Estados Unidos y la última en la que aparecieron compañeros de su antigua compañía, El metraje mostró por primera vez a algunos de los componentes de su familia: su hijo Sydney  y Charles jr., hijos de su matrimonio con Lita Grey. Geraldine, Michael y Josephine, tres de los hijos que tuvo con Oona O¨Neil .

Ee argumento de Candilejas narra la historia de Calvero que había sido uno de los más famosos cómicos musicales de Inglaterra en los llamados años veinte. Ahora, ya muy al final de su vida, es un pobre viejo que vive en una miserable habitación en Londres que se refugia en el alcohol intentando sobrevivir. Un día huele a gas en el vestíbulo del edificio en el que vive, y siguiendo la pista, descubre la habitación de donde procede, derriba la puerta y allí encuentra inconsciente a una joven, Terry. Se la lleva a su habitación y la trata con una delicadeza exquisita. Terry se recupera. Durante ese tiempo el viejo payaso sueña con sus antiguas actuaciones e incluso incluye a la joven como compañera en sus actuaciones. Se entera por ella de su frustrado suicidio que, en parte, obedece a que ella no encuentra ningún trabajo en su profesión –el ballet- porque ha perdido la capacidad de bailar. Clavero, con su finura y cariño hace que Terry medite sobre su situación y le ayuda a recobrar la confianza en sí misma. Pronto le dan el papel de primera bailarina. La joven quiere casarse con Calvero, pero él comprende que sería un matrimonio desdichado. Entre variadas y emotivas aventuras el pobre viejo es contratado y despedido. Cuando todo parece que va a solucionarse, Calvero ha desaparecido. La música de Candilejas hizo historia. Y la sensibilidad que emana toda la película logra que guste a mayores y a chicos.

(Del libro “La vida humana a través del cine”, M. Consuelo y Gloria Mª Tomás y Garrido, Eiunsa, 4ª edición, 2012)

VENCEDORES O VENCIDOS
(Stanley Kramer, USA, 1961)

Verla nos ayudará a reconocer que somos personas… y que lo que somos, lo que tenemos, lo que conocemos y queremos considerado en su más profunda realidad se resuelve en la persona. Señala Julián Marías que la realidad más importante de este mundo, a la vez la más misteriosa y clave de toda comprensión efectiva es la persona humana.

Impresionante película que plantea multitud de dilemas en los que se funden magistralmente tanto conocimientos históricos y como comportamientos éticos de enorme trascendencia. Con un magnífico reparto incluye a actores tan sobresalientes como Montgomery Clift o Judy Garlan en papeles secundarios.

Tres años después de la Segunda Guerra mundial, cuatro jueces nazis responsables de las políticas de esterilización y limpieza étnicas son juzgados en la ciudad de Núremberg. Estos hombres, al igual que otros con serias responsabilidades, se vieron obligados a jurar fidelidad al Führer. Sobre Dan Haywood, juez norteamericano retirado, recae la terrible responsabilidad de presidir este emblemático juicio sobre el exterminio y el holocausto nazi.

El fiscal interpretado por Spencer Tracy, afirma –haciendo una impresionante alegato a la libertad personal- que si nadie hubiera aceptado los chantajes de Hitler éste, en su paranoica actuación, no habría tenido poder para llevar a cabo semejantes aberraciones. El abogado defensor, en su intervención, hace ver que la culpa de lo sucedido recae también sobre todos aquellos países que consintieron la presencia de Führer.

La película muestra imágenes documentales reales sobre los campos de concentración alemanes. El realismo del contenido y la magnífica interpretación de todos los personajes, así como su grandeza y la miseria, hace que esta película, de casi tres horas de duración, se siga con interés creciente.

(Del libro “La vida humana a través del cine”, M. Consuelo y Gloria Mª Tomás y Garrido, Eiunsa, 4ª edición, 2012)

¡Así somos!

¿Quieres ponernos cara?
¡Aquí nos tienes!
Bienvenido a RUMBLAR

Tuits de @rumblar

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies